Espacio muy directo, por decirlo sin exagerar. Cálido y generoso de ideas variadas, salpicadas por el tiempo pasado, fugaz del presente y incierto futuro. Entra a este un mundo típico donde te sentirás tan cómodo y te mostraras tan autenticamente afectuoso comiendo con reyes como con mendigos..
viernes, 31 de agosto de 2012
MARIO BENEDETTI:
COMO HACERTE SABER QUE SIEMPRE HAY TIEMPO
Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Cómo hacerte saber
que nadie establece normas, salvo la vida!
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den, también hay que saber cómo pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es, en definitiva, no quererse.
Que para que nos quieran debemos mostrar quienes somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en hacer las cosas, no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensibles y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos, levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mucho mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla, y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder puede ser también avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.
Cómo hacerte saber
que nadie establece normas, salvo la vida!
sábado, 7 de julio de 2012
¿Por qué hemos de aceptar la imposición?
Epigmenio Ibarra
Muy caro pagó el país haber aceptado que, luego de unas elecciones viciadas de origen, llegara al poder Felipe Calderón Hinojosa.
Rasgaron entonces sus vestiduras los medios, las buenas conciencias, los poderes fácticos. Quienes resistimos fuimos tachados, como hoy, de necios, de resentidos, de revoltosos.
Al final, “haiga sido como haiga sido”, se instaló en el poder un hombre que no fue elegido por la mayoría de los ciudadanos. Al final, la democracia mexicana sufrió un golpe casi mortal.
Solo la tenacidad de Andrés Manuel López Obrador la mantuvo con vida al conducir la resistencia dentro de los límites de la legalidad institucional.
Como Cuauhtémoc Cárdenas, en el 88, López Obrador no cayó en la tentación de promover la insurrección. Puso al país y a la paz por encima de sus intereses personales y partidarios.
Fue, paradójicamente, el que lo tachaba de ser “un peligro para México”; Felipe Calderón el que ensangrentó a México.
Para legitimarse lanzó al país a una guerra insensata contra un enemigo que, hoy, está más fuerte que nunca.
¿Vamos a permitir que suceda otra vez?
¿Cuál será el costo que deberemos pagar los mexicanos si llega al poder, pese a todas las irregularidades en el proceso electoral, Enrique Peña Nieto?
¿Por qué —me pregunto— debemos aceptar la imposición?
Aunque Peña Nieto lo niegue y los medios nacionales, salvo honrosas excepciones, lo callen, lo cierto —y sobran las evidencias— es que el PRI realizó una gigantesca operación de compra de votos.
Luego de excederse en los límites legales de gasto de campaña el PRI y Peña Nieto consideraron que al bombardeo propagandístico había que reforzarlo comprando los votos de centenares de miles, quizá de millones de mexicanos.
Fue tan grande la operación que no pudieron borrar sus huellas.
Huellas que la autoridad se niega a seguir, pese a que, quizá, se configuren ahí otra serie de delitos (lavado de dinero, asociación delictuosa) pero que los ciudadanos no perdemos de vista.
Nunca antes tantos millones habían observado, como lo hicieron hoy, articulando sus esfuerzos a través de las redes sociales, una elección.
Nunca antes se habían acumulado tal cantidad de videos, testimonios, fotografías que documentan la compra del voto.
Nunca habían circulado tan profusamente dichas evidencias y jamás habían sido conocidas por tantos millones de personas.
De las redes esta información ha saltado a las páginas de la prensa internacional. Hoy mandatarios extranjeros que se apresuraron a reconocer a Peña Nieto se ven exhibidos por esos medios.
Cayeron estos mandatarios víctimas de la operación montada por Josefina Vázquez, Gabriel Quadri, Leonardo Valdés, presidente del IFE, y Felipe Calderón.
Haciendo caso omiso de las denuncias y con un margen ínfimo de votos contados, estos personajes, con el apoyo de la tv, dieron por buenas las elecciones y por ganador a Peña Nieto.
De inmediato comenzaron a circular las acusaciones y amenazas; las burlas y descalificaciones contra López Obrador y contra los que lo apoyamos.
“No sabe aceptar la derrota”. “Otra vez se plantará en Reforma”, comenzó a escucharse en radio y tv, mientras el tono histérico de los “analistas” iba en ascenso.
Olvidan quienes se burlan o condenan la resistencia a la imposición que impugnar las elecciones es un derecho y que, habida cuenta de las irregularidades registradas, es un deber ciudadano.
La derrota no la ha sufrido López Obrador. Los derrotados hemos sido todos nosotros, hayamos votado por él o no. La derrotada es, otra vez, la democracia mexicana.
Se han burlado de nuevo de nosotros esos que durante décadas hicieron del fraude y la corrupción el sello distintivo de la “democracia” en nuestro país.
Al pasado nos encaminamos desde la misma campaña electoral y en el pasado nos instalamos cuando miles de ciudadanos fueron coaccionados, chantajeados, comprados.
En el pasado comenzamos a vivir cuando periódicos y canales de tv hicieron de las encuestas un instrumento para torcer la voluntad ciudadana, creando la percepción de que la elección estaba decidida.
Con una disculpa quieren hoy medios y encuestadoras cerrar el caso. Como si no hubieran metido las manos en el proceso electoral; como si no tuvieran que dar cuenta de sus actos.
Se le ha robado, a esos que se vendieron, su dignidad. Aprovechándose de la miseria, por unos pesos, doblegaron su voluntad; los humillaron.
También nosotros fuimos humillados. También nuestra dignidad ha sido pisoteada.
Callar, en estas condiciones, es conceder y conceder es traicionar.
Nunca llamé, nunca llamaré “presidente” a Felipe Calderón. Tampoco puedo hacerlo con aquel que, como Peña Nieto, pasando encima de la ley, atropellándonos, quiera sentarse en la silla.
No debe ser la tv, no debe ser el dinero el que decida quién habrá de gobernarnos. Solo con los votos mayoritarios; libremente emitidos, escrupulosamente contados, puede alguien acceder al poder.
No podemos, so pena de perdernos, de hacernos cómplices de un crimen de lesa democracia, permitir la imposición sin pelear, dentro del marco legal y de forma pacífica, con denuedo y determinación.
Nos lo debemos. Se lo debemos a nuestros hijos. A este país ensangrentado y roto que debemos rescatar y cuya democracia debemos construir.
sábado, 30 de junio de 2012
El balance azul
El político panista que sacó al PRI de Los Pinos ahora quiere que regrese ese partido a la casa presidencial. Argumentando que con Felipe Calderón la pobreza aumentó, da su apoyo incondicional a Peña Nieto. Entérate de la verdadera situación que deja el PAN en el país después de 12 años de gobierno- POR FÉLIX ARREDONDO
No conforme con traicionar a su partido para irse a apoyar al priista Enrique Peña Nieto, Fox le concede una entrevista al influyente diario español El País.
En ella acusa al actual presidente de elevar la pobreza, violentar los derechos humanos y emplear una estrategia equivocada en la lucha contra el narcotráfico.
Sus declaraciones son una puñalada por la espalda a Calderón, al PAN y a la candidata Josefina Vázquez Mota. No porque carezcan de razón, sino porque esperó la antesala del primero de julio para asestar el golpe.
Pareciera que Fox estuviera urgido de descalificar al PAN en los momentos en que su sucesor declara que se vivirá una elección de tercios. Es decir, que cualquiera podría ganar.
Pero el ex presidente ya dijo que tanto él como su Centro Fox están operando para Enrique Peña Nieto y para el PRI. Por eso sus declaraciones son inoportunas, sesgadas, interesadas… financiadas.
Por eso Reporte Indigo evalúa hoy no solo el desempeño del sexenio de Felipe Calderón, sino también el de Vicente Fox. Para ver con la objetividad de las cifras, de los números, lo que vivimos en los primeros 12 años del panismo en la Presidencia de México.
En la víspera de la elección presidencial, bien vale la pena evaluar a fondo los claroscuros de los años de Fox y Calderón. Sus aciertos y sus errores. Para ver si vale la pena refrendar el voto al PAN por seis años más, o si es urgente el cambio. Analicemos.
EL INICIO DE LA ERA PANISTA
Ya han pasado 12 años desde aquella noche del 2 julio del 2000.
Fue una noche larga, pero iluminada por la esperanza.
La gente no se cansaba de gritar y festejar en las calles y en las plazas lo que se suponía sería el inicio de una nueva era para México con Vicente Fox.
El PRI saldría de Los Pinos. Así lo había prometido Fox. Y todos creyeron que al fin terminarían 70 años de corrupción.
Con el cambio democrático, según Fox, la economía mexicana crecería en forma sostenida a tasas de 7 por ciento anual. Se generarían un millón 300 mil nuevos empleos anualmente. No habría más devaluaciones traumáticas co-mo las de 1995, y la inflación sería menor de un dígito.
Seis años después, sin la euforia del 2000, y con muchas dificultades en un cuestionado proceso electoral, Felipe Calderón tomó el lugar de Fox.
Y al igual que su antecesor, ofreció grandes transformaciones y cambios.
“La disyuntiva que se abre a México nos obliga a decidir a todos los mexicanos entre dos opciones. Entre el pasado y el futuro. El pasado es desde luego el PRI.
“El pasado de corrupción y de complicidad que ha hecho daño a México y que no debe volver”, dijo Felipe Calderón en su discurso de toma de protesta como candidato del PAN.
Durante su campaña, imaginó que al final de su sexenio, el número de pobres bajaría de 50 millones a 35. Que en el último tercio de su gobierno se generarían un millón de empleos al año. Que habría una policía profesional y honesta. Que bajarían los índices de delincuencia.
¿Qué sucedió en estos 12 años?
¿Fueron los panistas más eficaces que los priistas?
¿Qué resulta de la comparación de los dos últimos sexenios priistas y los dos sexenios panistas?
¿Qué cambió y qué no en cuanto a empleo y seguridad?
LO QUE CAMBIÓ SEGÚN FOX
“Hay luces y sombras. El PAN ha sido la fuerza democratizadora del país en los últimos años, logró primero sacar al PRI de Los Pinos e instaurar la democracia”, dijo Vicente Fox en una entrevista que dio recientemente al periódico El País.
“Segundo, el PAN supo traer estabilidad financiera y reducir la corrupción.
“La administración del presidente Fox ha sido la mejor que ha tenido este país: nunca antes se redujo la pobreza, se aumentó los ingresos y se formó tanta clase media como en esos años.
“Nunca antes se había estado tan cerca de la universalidad de servicios de salud, ni construido 750.000 viviendas en un año; nunca antes había sido la Bolsa de Valores la campeona a nivel mundial, con un crecimiento en seis años de 350%”, explicó el ex mandatario.
En cuanto al sexenio de Felipe Calderón, dijo:
“México goza de estabilidad financiera, no hay déficit fiscal, el endeudamiento se ha reducido, el monto de las reservas y divisas es más alto que ningún otro.
“Sin embargo, en este Gobierno hay un grave déficit en empleo y en el tema de la droga y los cárteles. Me parece que nunca se debió haber metido al Ejército en las calles. Hay un sinnúmero de violaciones a los derechos humanos”.
El fracaso, según el guanajuatense, no es solo responsabilidad de Felipe Calderón, sino que también se debió a la falta de reformas.
“Las tres últimas administraciones (Zedillo, Fox y Calderón) han terminado frustradas, porque siendo gobiernos de minoría, nos ha sido imposible lograr la aprobación de las propuestas sometidas en el Congreso por culpa de una oposición radical, que no piensa en el país.
“No se han tomado las decisiones que el país requería; hemos perdido 18 años sin hacer la reformas energética, ni fiscal, ni laboral, ni educativa”.
LO QUE SUCEDIÓ REALMENTE
Crecimiento económico
“Nos hemos propuesto crecer al 7%. Que es el mínimo indispensable para dejar de acumular rezagos históricos. Es el mínimo indispensable para generar el millón 300 mil empleos que el país demanda y requiere”, dijo Vicente Fox.
No es una opinión. Son datos oficiales los que reportan que el crecimiento económico de México en los últimos dos sexenios que gobernó el PRI fue de 53.85 por ciento, mientras que en los últimos 12 años de los gobiernos panistas, el Producto Interno Bruto solo aumentó 28.01 por ciento en términos reales.
Si la economía mexicana hubiera crecido a una tasa sostenida de 7 por ciento anual, el crecimiento acumulado en los últimos 12 años habría sido de 96 por ciento.
Contra lo prometido por Fox, la tasa promedio de crecimiento económico durante su sexenio apenas fue de 2.42 por ciento. El tercer promedio más bajo de los últimos 12 gobiernos.
Durante el gobierno de Felipe Calderón, el promedio de crecimiento económico fue más bajo. El PIB subió a una tasa anual de 1.96 por ciento.
Le ganó a Vicente Fox el haber sido, después de Miguel de la Madrid, el presidente con los resultados más pobres en la parte económica.
Empleo
Fox prometió que bajo su gestión se crearían 1.3 millones de empleos anuales. Calderón dijo que sería el presidente del empleo y ofreció generar un millón de puestos de trabajo al año.
En ambos casos, el resultado fue decepcionante. Y es que en los 12 años de gobiernos panistas, apenas se pudo lograr que 3.17 millones de personas encontraran un trabajo formal.
Se requerían 12 millones de nuevos empleos, pero nada más fueron creados 3.17 millones. La cantidad de trabajadores registrados en el IMSS así lo demuestra. En la docena panista se registraron 3.17 millones de nuevos puestos de trabajo. En tanto, en los dos últimos sexenios priistas fueron 3.4 millones. Una cifra similar, solo que con una población de cerca de 12 millones de personas menos.
Tipo de cambio, inflación y competitividad
No obstante el bajo crecimiento económico durante las administraciones panistas, muchos aplauden que no hayan ocurrido las dramáticas devaluaciones del peso, como en 1995, cuando gobernaba el PRI.
Durante los últimos 12 años del PRI, el peso se devaluó 313 por ciento. El tipo de cambio pasó de 2.29 pesos por dólar en 1988, a 9.45 pesos por dólar en el año 2000.
Durante la docena panista, las cosas fueron diferentes. Hubo devaluación, sí, pero fue de 48 por ciento y en forma paulatina.
En este periodo, la paridad pasó de 9.45 pesos por dólar en el año 2000 a 14 pesos el 21 de junio de 2012.
Los albiazules prometieron controlar la inflación, aunque esta responsabilidad corresponde a la Junta de Gobierno del Banco de México.
Sin embargo, el hecho es que durante los 12 años del PAN, la inflación acumulada fue de 67 por ciento. Mientras que en los últimos 12 años del PRI, fue de 923 por ciento.
“Las empresas nacionales serían competitivas en un mundo globalizado”, dijo Vicente Fox.
Por su parte, en 2006, Felipe Calderón imaginó que en su último informe de gobierno diría:
“México está mejor que antes en términos de varios indicadores.
“En 2006 México tenía el lugar 79 en el Foro Económico Mundial de Davos en términos de credibilidad, legalidad, Estado de derecho, independencia de los jueces, seguridad pública; hoy ocupa el lugar 35”.
Pero en el índice global de competitividad del Foro Mundial de Davos, México cayó 15 lugares.
Ejecuciones y desaparecidos
Fox prometió “un México en el que sus ciudadanos tendrían confianza en la procuración e impartición de justicia y en el cual las familias vivieran en paz y durmieran tranquilas sabiendo que su gobierno velaría por su seguridad.
“No puedo concebirme seis años como presidente de la República”, escribió Fox, “sabiendo que tengo tras de mí una Policía Judicial Federal corrupta que opera a espaldas del Ejecutivo Federal. Para mí, la seguridad nacional radica en una economía que camina y una plena democracia.
“La democracia, la transparencia, la apertura y el éxito económico que permiten mantener a un país en relativa paz”, escribió Vicente Fox en su libro “A Los Pinos” cuando todavía era gobernador de Guanajuato.
Sin embargo, fue en el sexenio de Fox cuando se empezaron a hacer los macabros conteos de ejecuciones.
Tan solo en el primer año de su gobierno, hubo mil 80 muertes. En 2006, la cifra se duplicó: murieron 2 mil 100. Y Vicente Fox cerró su sexenio con alrededor de 9 mil decesos violentos.
Cuando le llegó el turno a Calderón, las cosas empeoraron, aunque él siempre imaginó que mejorarían.
Soñó que su imaginario último informe diría:
“Se ha librado una batalla frontal contra la inseguridad; se ha depurado el Ministerio Público y las policías federales, y hemos encontrado la colaboración de algunos estados para depurar los cuerpos policiacos locales; tenemos una policía integrada por elementos de reconocida solvencia moral, que son respetados en sus comunidades y cuyo desempeño vigilan cotidianamente los ciudadanos.
“Ganan un salario digno, son profesionales y saben que van a tener también un retiro digno; por ello hemos bajado los índices de delincuencia considerablemente”.
Sin embargo, la realidad desmintió a Calderón:
“Ha habido muchas violaciones de los derechos humanos y al debido proceso jurídico porque se presenta al culpable en televisión antes de llevarlo ante el Ministerio Público o ante el juez.
“Creo que cuanto antes el Ejército debe regresar a los cuarteles; y cuanto antes se debe legalizar el consumo de drogas en México y, sobre todo, en Estados Unidos”, declaró Vicente Fox al periódico El País.
Exportaciones petroleras
Los ingresos del gobierno no dependerían en forma sustancial de los precios del petróleo, solía decir Vicente Fox para justificar su reforma fiscal.
“Porque comparto este objetivo inflacionario (del Banco de México) y porque considero una grave irresponsabilidad de este gobierno y los anteriores el hacer depender las finanzas públicas de los vaivenes en los precios internacionales del petróleo, he afirmado que la reforma fiscal será un punto central en mi programa de gobierno.
“Proponemos una reforma fiscal integral que siente las bases para una recaudación tributaria independiente de los ingresos petroleros del 16% del PIB, nivel similar al observado en otros países de América Latina”.
En la práctica, los ingresos por exportaciones de petróleo durante los 12 años del PAN fueron los más altos de la historia, y en gran medida por eso, el gasto público se triplicó durante la docena panista.
De 2000 a 2012, los ingresos petroleros por exportación fueron 383 mil 981 millones de dólares, sin incluir los últimos cinco meses que le quedan al gobierno de Calderón.
La cifra no tiene precedente. Es una cantidad exorbitante.
Sobre todo si se considera que en los últimos 12 años del PRI, los ingresos por exportaciones petroleras apenas llegaron a 114 mil millones de dólares.
Más aún, la cifra de 383 mil 981 millones de dólares rebasa en más de 120 mil millones de dólares los ingresos petroleros obtenidos desde la época de Lázaro Cárdenas hasta el sexenio de Ernesto Zedillo.
Los recursos petroleros que recibió José López Portillo son cacahuates con respecto a los que obtuvieron Fox y Calderón.
La pregunta es si las administraciones panistas tuvieron algo que ver con el incremento mundial de los precios del crudo.
Reservas de divisas
Antes de los 12 años del PAN, las reservas internacionales del Banco de México nunca habían sido tan altas.
De 32 mil 164 millones de dólares, aumentaron a 156 mil 472 millones de dólares. Mientras que en la docena priista, las reservas crecieron de 6 mil 588 a 32 mil 164 millones de dólares.
Los ingresos petroleros de las exportaciones y las políticas cambiarias del Banco de México hicieron posible ese crecimiento.
¿Para qué sirve tener tantas reservas?
Las reservas están depositadas en bancos del exterior sin producir mayores rendimientos porque la tasa de interés de los últimos años ha sido prácticamente cercana a cero.
Es cierto que dan una relativa certidumbre sobre la estabilidad del tipo de cambio. Pero también es cierto que esa fortaleza ha permitido manipular a la baja el tipo de cambio, lo cual resta competitividad a la economía.
La pobreza
En 2006, Felipe Calderón imaginó lo que diría en su último año de gobierno. Lo consignó en su libro ”El Hijo Desobediente”.
“Cuando asumí la presidencia de la República había unos 50 millones de pobres y 22 millones en pobreza extrema. Hoy hay 35 millones de pobres y 10 millones en pobreza extrema”.
Durante los últimos cuatro años del gobierno de Ernesto Zedillo y los seis de Vicente Fox, el índice de la pobreza nacional bajó más de 26 puntos porcentuales. De 1996 a 2006, aunque la población creció en casi 20 millones de personas, la cantidad de pobres se redujo en 18.5 millones.
De ahí que el índice de la pobreza haya caído de 69 por ciento en 1996, cuando alcanzó su nivel máximo tras el error de diciembre, a 42.7 por ciento en 2006, año en que asumió Calderón.
Pero a partir de 2007 hubo un giro radical. En lugar de que México continuara por el exitoso camino del combate a la pobreza, el número de pobres subió más del doble de lo que aumentó la población total.
En tan solo cuatro años, de 2006 a 2010, 12.2 millones de mexicanos ingresaron a la pobreza, mientras que la población creció en 6 millones. ¿Qué sucedió?
La deuda
El tema de la deuda ha sido utilizado como una bandera política. Hoy se acusa a los gobiernos estatales, sobre a todo a los priistas, de haber hipotecado el futuro de los ciudadanos.
Es el caso del endeudamiento de Coahuila, por ejemplo.
¿Cuánto crecieron las deudas del sector público federal en las docenas priistas y panistas?
Cuando Carlos Salinas de Gortari tomó posesión como presidente de la República, la deuda pública era el problema económico más importante que debía encarar.
La deuda pública equivalía a 63.5 por ciento del PIB en 1988, y México tenía que destinar 17.7 por ciento de su Producto Interno Bruto para pagar los intereses.
En esas condiciones, la deuda era prácticamente impagable. Durante el primer año de su gobierno, Carlos Salinas renegoció exitosamente la deuda.
Al terminar su periodo, la deuda había bajado sustancialmente. Equivalía a 22.5 por ciento del PIB. Sin embargo, el famoso “error de diciembre” desencadenó un caos económico, y la deuda volvió a crecer.
En diciembre del año 2000, la deuda total del sector público era de 2 billones 66 mil millones de pesos, y equivalía a 38 por ciento del PIB.
Durante el gobierno de Vicente Fox, la deuda pública total aumentó de 2.06 millones de millones a 3.17 millones de millones.
Pero en términos del PIB, su peso relativo se redujo de 38.3 por ciento a 33.85 por ciento.
Durante el gobierno de Felipe Calderón, a pesar de la exorbitante inyección de recursos petroleros, la deuda subió 2.4 billones de pesos en cinco años.
Para diciembre de 2011, tenía casi el mismo nivel de la deuda que Zedillo le heredó a Fox.
De acuerdo al informe anual del Banco de México, al 31 de diciembre de 2011, la deuda total del sector público fue de 5.64 billones de pesos, equivalente a 36.9 por ciento del PIB.
Por otra parte, el endeudamiento de los estados en términos del PIB es prácticamente el mismo que tenían cuando Fox asumió el gobierno.
El gasto público
Los gobiernos que más gastan casi siempre tienen más popularidad. Sobre todo cuando la economía está deprimida.
Existe la creencia generalizada de que el aumento del gasto público se traduce en crecimiento económico.
También se cree que entre más recursos se destinen a los programas contra la pobreza, habrá menos pobres.
Sin embargo, las cifras de los últimos 24 años muestran una realidad distinta.
En 1988, el gasto neto total equivalía a 37.55 por ciento del Producto Interno Bruto. Y a pesar de que el gasto público fue disminuyendo en términos relativos durante los siguientes 12 años hasta llegar a representar 22.8 por ciento del PIB, la economía reportó un crecimiento de solo 53 por ciento.
En la docena panista sucedió todo lo contrario.
En 2011, el gasto neto del sector público aumentó casi 3 puntos con respecto al PIB. Pasó de 22.8 a 25.3 por ciento.
En 1999, el presupuesto federal era de 1.2 billones de pesos; el de 2012 fue de 3.7 billones de pesos.
En la era del PAN, el gobierno federal gastó más que en la docena priista, pero la economía del país creció casi la mitad de lo que se reportó en los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.
¿Por qué el crecimiento económico fue tan bajo en los últimos 12 años?
La justificación de los gobiernos panistas es que los priistas se opusieron a las reformas estructurales.
Se refieren a modificar las leyes fiscales para aumentar los impuestos; las laborales para flexibilizar las condiciones de contratación y despido de los trabajadores; la Constitución para permitir la inversión privada en el sector de los energéticos, y las de telecomunicaciones para acabar con los monopolios del sector.
jueves, 28 de junio de 2012
Esto es lo que les da pánico..
Ayer en el Zocalo, era impresionante los rios de personas que llegaban sin parar, para AMLO fue imposible llegar en marcha, mas de dos horas se tardo, porque la inmensa cantidad de gente no lo dejaba avanzar, que tuvo que tomar el metro en Bellas Artes...
Lo relevante no es solo el numero, si no el ambiente que se esta generando para que el próximo Domingo la gente tome las calles para votar y defender su voto, nunca el PRI se había enfrentado a esa situación, siempre confiaba que la gente votaba y se iba a su casa, pero esta vez la cosa no sera así...
Hoy, mandan a Ciro y a Marin a distraer la atención, pues los de ayer no lo van a tapar tan fácil...
Toda expresión violenta es condenable. Nada justifica la brutalidad o la injuria. Una sociedad que es incapaz de disentir con civilidad y utiliza el recuso de la agresión, esta condenada al atraso.
Sin embargo, es injusto cuando acusan a AMLO de promover la violencia; culpar a un personaje de las acciones cometidas por terceros es falaz y temerario. No se vale utilizar este suceso para dar continuidad a la campaña de desprestigio.
Todos los actores han aportado a este clima de crispación. Baste observar como se conducen los simpatizantes del PRI o del PAN en este foro, para comprender que estas prácticas no son exclusivas de ningún partido.
Los que hoy reprobarán este lamentable acontecimiento, son los mismos que en forma recurrente utilizan el lenguaje soez y el insulto procaz para desacreditar al que suponen su enemigo.
Por cierto Ciro, en SU noticiero evito dar amplitud al apoteósico cierre de campaña que encabezó el día de ayer Andrés Manuel López Obrador, con una asistencia calculada en un millón cuatrocientos mil personas. Esta muestra de apoyo pone en entredicho todas las encuestas y opiniones que respaldan la candidatura predestinada de Peña Nieto.
Lo anterior reafirma le revelación que realizó Carlos Loret, que narra el encuentro de Vicente Fox con algunos connotados empresarios, en donde les manifestó, que la contienda entre Peña Nieto y López Obrador esta mas cerrada de lo que parece. A confesión de parte, relevo de pruebas
Lo de Marin fue solo una provocación, en la que lamentablemente unos cuantos cayeron, pero Ciro exagera, pues no paso nada, todo para pegarle a AMLO, como buen vocero de Peña que es...
Culpar a AMLO de todo es su costumbre, lo culpo de la auto agresión de Peña en Puebla, pero no ha dicho absolutamente nada de las agresiones de priistas al movimiento #yosoy132....
Es un hecho que en 6 años Ciro Gomez Leyva y su jefe Marin no han hecho una sola critica a EPN, al contrario lo han endiosado, mientras es una practica común pegarle a AMLO, eso no es muy ético y no provoca un ambiente favorable, aunque no es justificable ninguna agresión, a bufones como Marin se les vence tan fácil con la palabra, como ayer también se demostró por los que improvisadamente lo entrevistaban...
Milenio omitió decir que ayer había mas de 1 millon de personas en el Zocalo, es claro el sesgo que dan, pues convenientemente también omitió decir que Peña hizo el ridículo en la Macroplaza de Monterrey, totalmente vacía estaba en su cierre de campaña...
Si los medios fueran democráticos y no tuvieran sesgos, como pide el movimiento #yosoy132, Milenio no existiría...
Si ayer se movilizaron 1,400,000 personas, ¿que sucederá el domingo?. esto es el asunto de fondo, que Ciro omite mencionar, pues la movilización de ayer hizo levantar mas de una ceja en el PRI, en Televisa y en este pasquín de propaganda priista y antiAMLO llamado PRIlenio...
En contraste, Peña Nieto no pudo evitar hacer gala de la frivolidad que lo caracteriza y con la presencia de Alejandro Fernández reafirmó el vinculo que lo ata a Televisa, exhibiendo su inclinación por el mundo del espectáculo. Concluye, además, entre acusaciones de violencia domestica y nuevas revelaciones que acreditan el contubernio entre la televisora y el proyecto que él representa.
Josefina cerró como inicio, en medio de una gran mediocridad. Solo que ahora termino de enterrar sus aspiraciones: propuso a Calderón como titular de la PGR, Institución a la que el presidente sumió en el peor de los descréditos. ¡Vaya disparate!
Hoy, mandan a Ciro y a Marin a distraer la atención, pues los
de ayer no lo van a tapar tan fácil...la vigilancia en las casillas será fundamental para evitar un nuevo atraco al voluntad ciudadana.
El robo de boletas y la duplicación de las mismas son una señal de los intentos por alterar el resultado.
La diferencia es que en esta elección se enfrentaran a un ejercito de observadores electorales que utilizarán las redes y denunciarán cualquier intento de consumar un nuevo fraude.
....emac
martes, 26 de junio de 2012
Una carta para mi amiga JOSEFINA
Querida Josefina,
Toda mi vida he votado por el PAN. Había creído, y lo sigo creyendo, que el PRI es una forma de hacer política que no se merece este país, mi querido México. Voté por Maquío, voté Fox y voté por Calderón; y lo había dicho con orgullo. En público y en privado.
Créeme que te he escuchado, y mucho. Te he analizado a fondo, te he apoyado con mi grupo de amigas, con mi familia y en mi trabajo. He sido tu seguidora desde la precampaña, y hasta te he acompañado a tus mítines en ciudades y estados vecinos.
Pero después de 3 meses hay cosas que simple y sencillamente ya no me cuadran. Que la fe no me alcanza para pensar que ahora, a escasas horas de que termine la campaña, realmente merezcas mi voto y el de algunos mexicanos y mexicanas que aún te apoyan. Te escucho, y como siempre, quisiera creerte. De verdad. Pero ya no sé si puedo.
Prometes que ahora sí, después de 12 años, el PAN combatirá a los monopolios y a los grupos de poder que tienen en los últimos niveles de competitividad al país. Los que no nos dejan competir con China o Brasil. Sin embargo, en los hechos amiga, utilizas los jets privados y los recursos económicos que los propios monopolios te prestan para hacer campaña a lo largo y ancho del país. Tienen razón, es difícil creer en una Candidata que antes de ser electa, ya les debe muchos favores y que gracias a éstos, no tendrá la autoridad moral para poner en orden la casa. Me molesta aceptarlo, pero AMLO sí.
Quizá ignorar esto, y me fui a tus propuestas. Presumes repetitivamente tus logros como parte de tu paso por la SEDESOL. Pero sabes, por más que le busco, no he podido encontrar alguna evidencia, algún dato que lo demuestre. Seamos honestas Jose, no se pudo combatir la pobreza, ni se logró abatir la desigualdad, ni se lograron las metas en pisos firmes o en la regeneración de espacios públicos. Es más, ni siquiera se logró mejorar la seguridad o la cobertura de las estancias infantiles, y por el contrario, ahí está el caso de la guardería ABC, en el que a pesar de que me encantaría creerte, cada vez se me hace difícil que no tengas alguna responsabilidad al respecto. Me duele amiga, pero tu paso por esta dependencia fue gris y no hay muchos logros con los que pueda convencer. Del otro lado, y aunque me choca, hasta la propia OCDE y la ONU demuestran que AMLO sí.
Prometes que ubicarás a la educación como punta de lanza del país. Lo dices muy bonito en los debates, en los que por cierto, has mejorado muchísimo y te felicito. Pero para convencer con hechos, busqué que hayas demostrado con claridad que eras enemiga de Elba Esther, y ¿qué me encuentro, Jose? Que la llamas comadre, mi cómplice, mi socia, “mi amiga”. Desesperada, busqué tu equipo a tu paso por la SEP y me encuentro que el yerno de esa señora fue tu Subsecretario, y que todo mundo decía que era tu preferido. Frustrada, busco en Internet evidencia de mejora en educación, algún dato para presumirte. Pero todos dicen lo contrario: que el país está a la deriva. Busco razones para convencer a mis conocidos, y todos me responden que si no vi la de Panzazo. Quise creerte amiga, pero la verdad no representas un reto para Elba Esther. AMLO sí.
No me desanimé y seguí buscando. Analizando, escuché que te presentas como alguien con mucha experiencia gobernando. Te creí y busqué cuántas campañas habías ganado. Cuántos puestos de elección habías logrado por tus propios méritos. ¿Y qué me encuentro, amiga? Que cuando fuiste Diputada, fuiste pluri. Y aunque me duela, es verdad lo que dice Roberto: no conoces la responsabilidad de estar al frente en el Ejecutivo; pues nunca has sido ni Alcaldesa ni tienes logros qué presumir gobernando una entidad federativa. Sorprendentemente, y nos guste o no, con dos títulos de Mejor Alcalde del mundo en su equipo, AMLO sí.
Ahora sugieres la idea de que por ser mujer, nos va a ir mejor en caso de que tú seas Presidenta. Lo dices en todas partes, y para serte franca, al principio me encantó. Creí que era lo que hacía falta. Como loca empecé a buscar datos para demostrárselos a todas mis amigas pensando que con eso finalmente iba a convencer a muchas; pues todas somos mamás, hijas y hermanas. Pero sabes, después de buscar y buscar como no tienes idea, nunca pude encontrar alguna propuesta, algún discurso, algún punto en el que antes de ser candidata defendieras a las mujeres. No encontré ninguna propuesta de género, de equidad sexual, o contra el maltrato, la violencia y la discriminación laboral y social de la que, no nos hagamos amiga, aún somos víctimas las mujeres. Me duele, pero después de investigar tu labor, he terminado por aceptar que ni hay sustento para creer que nos irá mejor a todos, ni lo hay en lo particular para las mujeres. Es una pena, pero a pesar de ser hombre, en esta materia, con AMLO sí.
Cuando ya no pude encontrar mucho sustento, empecé a defender al Partido. A Felipe, no le ha ido tan mal, pensé, así que la continuidad tiene que ser un argumento. Comencé a buscar logros, de esos que uno puede sacar en la mesa. Que hay estabilidad macroeconómica. Que hay millones en reservas. Que ya no se devalúa el peso. Me duele, pero te juro que no pude convencer a nadie con ellos porque la mitad de los electores, mis hijas incluidas, ni siquiera entienden la magnitud de esto porque nunca han vivido con un Presidente del PRI. El resto, en mi trabajo por ejemplo, me cuestionaron de inmediato que muchos de esos “logros” ni son del PAN, y que por el contrario, son más producto de la suerte y otros tantos de la autonomía del Banco de México.
Por si fuera poco, me preguntan que si quiero seguir pagando por colegiaturas tan caras sabiendo que mis hijos probablemente ni encontrarán dónde trabajar o por cuánto. Me preguntan qué se siente que mi primo Mario, sin palancas, no haya podido encontrar trabajo porque “ya tenía 47 años” o qué se siente que a mí no me hayan dado crédito en el banco para pagar el recibo de gas que no me dejó seguir con mi sueño de la pastelería.
Tienen razón. Me encantaría creer que tú Jose eres “diferente”, pero a muchos no se les olvida que por haber sido Diputada, y sobre todo, por haber estado en el Gabinete de Fox y en el de Calderón, eres co-responsable de esta crisis que vivimos, sino es que hasta cómplice. Me molesta aceptarlo, pero no eres diferente y no vas a poder cambiar lo mucho que no funciona en este país porque, cuando pudiste hacerlo, no lo hiciste amiga. No sabes cómo me duele aceptarlo, pero es mucho más probable que AMLO sí.
Y ya cuando mi esperanza era muy pequeña, prometes que tienes un amplio grupo de asesores, intelectuales y académicos apoyando tu plataforma de política pública. De 5 nombres que has sugerido, 3 se han deslindando inmediatamente de ti y uno más hasta colabora con Mancera en su candidatura por el DF. Me duele, pero por lo que demuestras con esto, jamás podrías convocar a un Gabinete de altura para los impresionantes retos que tiene el país. Nos guste o no, AMLO sí.
Amiga, te aprecio mucho y valoro que hayas llegado hasta aquí como no tienes idea. Reconozco tu fuerza y tu insistencia, pero hoy he decidido aceptar lo que muchos me dijeron desde hace meses: no vas a ganar y votar por ti es como darle un voto a Quadri, al PRI o a Elba Esther.
Hoy te pido perdón por dejar tu barco cuando más se hunde. Lo bueno, es que a pesar de las dudas que aún tengo, comprenderás que por amor a México, el voto útil que voy a ejercer, habrá valido la pena. Sé que tú harías lo mismo.
Con cariño,
Nina Fernández de la Garza
domingo, 22 de abril de 2012
Por qué debes empezar a andar en bici ¡ya!
Únete al creciente grupo de ciclistas urbanos que han decidido tomar las ciudades para estar en mejor y darle un respiro al planeta. ¿Todavía no te animas a unirte a esta enorme ola de ciclistas urbanos? La Secretaría de Medio Ambiente del DF te da más buenas razones para cambiar tu auto por una bici:
Ventajas para la salud
Andar en bici disminuye el riesgo de infarto y otras enfermedades cardiacas; además reduce notablemente el estrés, contribuye a la reducción en los índices de obesidad, produce endorfinas (que no te extrañe andar de buenas todo el día), y fortalece los músculos de la espalda.
Ventajas económicas
Es el modo de transporte más económico, ya que la adquisición de una bicicleta no se compara con la de un automóvil, así que dile adiós a todo lo que gastas de mantenimiento, gasolina, lavadas, estacionamientos, impuestos, etc. Ahora que, a nivel de estado, que la población use bici significa un ahorro significativo en la salud pública, ya que previene enfermedades como diabetes, obesidad y problemas cardiovasculares, entre otros, causadas por el sedentarismo.
Ventajas en calidad de vida
Usar bicicleta es un gran alivio para tu salud mental. Imagínate el ahorro de tiempo en tus traslados, es decir ¡adiós tráfico! Usar bici reduce de manera directa la congestión vehicular, lo que se ve traducido en una menor emisión de gases contaminantes. Otra gran ventaja es que fomenta el respeto entre los usuarios de la vía pública, ya que los conductores de los vehículos automotores están más conscientes de la existencia de las bicicletas en la calle.
Ventajas para el medio ambiente
El ciclismo urbano no produce ningún tipo de contaminación atmosférica ni acústica; durante la fabricación de una bicicleta se consumen menos recursos naturales que en la fabricación de un automóvil, lo cual también significa un menor impacto al medio ambiente; cada 6.5 km recorridos en bicicleta ayudan a mantener libres 7 kg de gases de efecto invernadero.
Recuerda que es muy importante, si andas en bici, usar tu equipo de seguridad: casco, chaleco visible, y de preferencia una luz en tu bici para que los demás te vean y tú veas también si vas de noche.
Regálale un respiro al planeta y comienza a usar bici ¡ya!
VIA: EsMas
sábado, 14 de abril de 2012
Manual del poder ciudadano, lo que México necesita..
En este libro, Ulrich Richter Morales hace una disección sobre el significado de ser ciudadano. Es un acercamiento -estimulante y de fácil comprensión- sobre esa condición que tenemos como mexicanos e incluso poseen los extranjeros que viven en este país.
La ciudadanía es un concepto que tocamos por encima o hacia el que reaccionamos a veces con apatía. En este ensayo, el autor no sólo nos explica el conjunto de las obligaciones y de los derechos que tenemos, también nos brinda el abecé de todas las acciones que podemos realizar para la reconstrucción del país que deseamos. Es una guía para ejercer todas las formas nuestro poder: el poder ciudadano.
Es un manual porque nos lleva de la mano desde la explicación histórica de lo que un ciudadano representa, hasta su papel en contexto actual y las varias formas de acción que tenemos para hacer valer nuestros derechos ciudadanos y, con ese poder, modificar el destino de la nación.
Para el autor, la ciudadanía es la fuerza más determinante e influyente que, por ahora, puede sacar al país de la profunda crisis en que se encuentra. Para él, la grave problemática del país se divide en cuatro rubros: falta de Estado de Derecho (es decir, impunidad y corrupción), pobreza, falta de educación y pérdida de valores en la sociedad. Y contra estos grandes males, formar ciudadanos es una de las propuestas viables y efectivas para avanzar en las soluciones.
Una de las soluciones es la formación de ciudadanos y la activación de estos, lo que conllevará una gran participación ciudadana que fortalezca los principios de una cultura de la legalidad, del Estado de Derecho y de una cultura de respeto, fomentando el sentimiento de pertenencia a nuestro país.
Es imprescindible una cultura que involucre a todos los sectores, tanto privados como públicos. La gran cruzada es la educación cívica de los ciudadanos. Debemos formar y educar ciudadanos; de otro modo, seguiremos en un estado primitivo.
Un país fuerte se compone de ciudadanos activos y participantes. No podemos ser simples observadores. Debemos formar parte de este gran movimiento, integrado por todos los que queremos un México mejor.
La formación de ciudadanos es muy simple: actuar, participar, respetar las reglas de convivencia, ejercer nuestros derechos civiles, exigir a los funcionarios públicos rendir cuentas, asociarnos, formar grupos u organizaciones ciudadanas, denunciar las arbitrariedades e ilegalidades, etcétera.
Richter Morales no duda en cuanto a que somos los ciudadanos y las ciudadanas de quienes emerge hoy en día el impulso cada vez más fuerte de cambio. Y es en el tema de la seguridad donde hemos visto los rostros más visibles de ese poder.
Este libro intenta crear la conciencia sobre nuestro poder como ciudadanos y busca motivarnos a la acción. Es urgente asumir nuestras responsabilidades ciudadanas y generar un compromiso permanente sobre nuestros mayores deseos comunes: una sociedad armónica y desarrollada, acabar con todas las formas de violencia, garantizar cada una de nuestras libertades y derechos, tener instituciones confiables, que la justicia se aplique en todos los ámbitos y mantener un estado generalizado de bienestar para todos.
No es sueño, es posible, y aunque falta mucho por hacer, todo está puesto sobre la mesa para que el poder ciudadano sea el motor de un mejor México en los años venideros.
Sobre el autor
Ulrich Richter Morales es abogado, egresado de la Escuela Libre de Derecho. Su ejercicio profesional se ha desarrollado en dos vertientes, la primera como abogado postulante y la segunda como activista ciudadano.
Ejerce la abogacía en materia penal, civil y de amparo. Dentro de los litigios que ha patrocinado, destacan los de las empresas telefónicas Nortel vs Unefón, y de televisión, Televisa vs MVS, la defensa de la disquera Warner Music, del compositor Juan Carlos Calderón, del comentarista deportivo José Ramón Fernández, de los comunicadores y conductores de televisión y radio Patricia Chapoy Acevedo, Jorge Garralda y Gustavo Adolfo Infante, así como de la revista Proceso, semanario de información y análisis, en la demanda interpuesta por Martha Sahagún. Actualmente patrocina a la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) en el tema de Mexicana de Aviación y Grupo Posadas.
En el desarrollo de la participación ciudadana, fue consejero (2006-2011) del Consejo de Participación Ciudadana de la Procuraduría General de la República, así como secretario del mismo desde 2008 hasta junio de 2011. También fungió como secretario del Consejo de la Asociación Nacional de Consejos de Participación Cívica, A.C. (2008-2011). Actualmente es Secretario General de la agrupación ciudadana “Ciudadanía y Democracia”, APL.
La ciudadanía es un concepto que tocamos por encima o hacia el que reaccionamos a veces con apatía. En este ensayo, el autor no sólo nos explica el conjunto de las obligaciones y de los derechos que tenemos, también nos brinda el abecé de todas las acciones que podemos realizar para la reconstrucción del país que deseamos. Es una guía para ejercer todas las formas nuestro poder: el poder ciudadano.
Es un manual porque nos lleva de la mano desde la explicación histórica de lo que un ciudadano representa, hasta su papel en contexto actual y las varias formas de acción que tenemos para hacer valer nuestros derechos ciudadanos y, con ese poder, modificar el destino de la nación.
Para el autor, la ciudadanía es la fuerza más determinante e influyente que, por ahora, puede sacar al país de la profunda crisis en que se encuentra. Para él, la grave problemática del país se divide en cuatro rubros: falta de Estado de Derecho (es decir, impunidad y corrupción), pobreza, falta de educación y pérdida de valores en la sociedad. Y contra estos grandes males, formar ciudadanos es una de las propuestas viables y efectivas para avanzar en las soluciones.
Una de las soluciones es la formación de ciudadanos y la activación de estos, lo que conllevará una gran participación ciudadana que fortalezca los principios de una cultura de la legalidad, del Estado de Derecho y de una cultura de respeto, fomentando el sentimiento de pertenencia a nuestro país.
Es imprescindible una cultura que involucre a todos los sectores, tanto privados como públicos. La gran cruzada es la educación cívica de los ciudadanos. Debemos formar y educar ciudadanos; de otro modo, seguiremos en un estado primitivo.
Un país fuerte se compone de ciudadanos activos y participantes. No podemos ser simples observadores. Debemos formar parte de este gran movimiento, integrado por todos los que queremos un México mejor.
La formación de ciudadanos es muy simple: actuar, participar, respetar las reglas de convivencia, ejercer nuestros derechos civiles, exigir a los funcionarios públicos rendir cuentas, asociarnos, formar grupos u organizaciones ciudadanas, denunciar las arbitrariedades e ilegalidades, etcétera.
Richter Morales no duda en cuanto a que somos los ciudadanos y las ciudadanas de quienes emerge hoy en día el impulso cada vez más fuerte de cambio. Y es en el tema de la seguridad donde hemos visto los rostros más visibles de ese poder.
Este libro intenta crear la conciencia sobre nuestro poder como ciudadanos y busca motivarnos a la acción. Es urgente asumir nuestras responsabilidades ciudadanas y generar un compromiso permanente sobre nuestros mayores deseos comunes: una sociedad armónica y desarrollada, acabar con todas las formas de violencia, garantizar cada una de nuestras libertades y derechos, tener instituciones confiables, que la justicia se aplique en todos los ámbitos y mantener un estado generalizado de bienestar para todos.
No es sueño, es posible, y aunque falta mucho por hacer, todo está puesto sobre la mesa para que el poder ciudadano sea el motor de un mejor México en los años venideros.
Sobre el autor
Ulrich Richter Morales es abogado, egresado de la Escuela Libre de Derecho. Su ejercicio profesional se ha desarrollado en dos vertientes, la primera como abogado postulante y la segunda como activista ciudadano.
Ejerce la abogacía en materia penal, civil y de amparo. Dentro de los litigios que ha patrocinado, destacan los de las empresas telefónicas Nortel vs Unefón, y de televisión, Televisa vs MVS, la defensa de la disquera Warner Music, del compositor Juan Carlos Calderón, del comentarista deportivo José Ramón Fernández, de los comunicadores y conductores de televisión y radio Patricia Chapoy Acevedo, Jorge Garralda y Gustavo Adolfo Infante, así como de la revista Proceso, semanario de información y análisis, en la demanda interpuesta por Martha Sahagún. Actualmente patrocina a la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) en el tema de Mexicana de Aviación y Grupo Posadas.
En el desarrollo de la participación ciudadana, fue consejero (2006-2011) del Consejo de Participación Ciudadana de la Procuraduría General de la República, así como secretario del mismo desde 2008 hasta junio de 2011. También fungió como secretario del Consejo de la Asociación Nacional de Consejos de Participación Cívica, A.C. (2008-2011). Actualmente es Secretario General de la agrupación ciudadana “Ciudadanía y Democracia”, APL.
¿Que implica realmente ser ciudadano? / Fernando Dworak
Uno de los negocios más rentables en el mundo editorial son los libros de autoayuda: aquellas obras que hacen ver el cambio en uno mismo y en su relación con los demás como cuestión de querer hacerlo. Esto es, si el lector sigue algunos principios básicos que la mayor parte tienen que ver con pensar positivo y tener buenas intenciones.
El problema con este tipo de lecturas es que uno puede hacer un estilo de vida a través de repasarlas, inspirarse por la mañana, concentrarse con éxito variable a lo largo del día, darse cuenta al anochecer de que la vida es difícil y comprar con altas expectativas la más reciente novedad editorial (por lo general vendida como el resultado de compilar tradiciones antiguas o los secretos de los “grandes genios de la humanidad”) que ahora sí lo cambiará todo.
Lejos de cualquier buena intención, no existe la magia. Si se desea cambiar algo en uno mismo es necesario un ejercicio serio de introspección, hacer conscientes cosas que se preferiría dejar enterradas en el subconsciente, cambiar algunas visiones sobre cómo es el mundo, adquirir nuevas herramientas para manejar determinadas situaciones y saber que los traumas y disfunciones nunca desaparecerán – aunque, si se pone el esfuerzo necesario, pueden darse relaciones más funcionales con los demás. Claro, este proceso es tan complejo y potencialmente catártico que se recomienda apoyo profesional.
Una subcategoría de la literatura de autoayuda son los libros sobre el poder ciudadano y su capacidad para transformar por sí miso a nuestra democracia. Con un estilo altamente motivacional, suelen apelar a la participación del individuo, impulsar la rendición de cuentas y proponer de manera acrítica reformas a las instituciones. El tono que adoptan va de la intransigencia militante y maniquea hasta la cursilería. (1) Toda esa vertiente ignora que la condición de ciudadano conlleva derechos, claro, pero también obligaciones. Y en su ejercicio el individuo es responsable de sus actos y omisiones.
El más reciente libro en esta vertiente es el Manual del poder ciudadano. Lo que México necesita de Ulrich Richter Morales (México: Océano, 2011). Se hará aquí un análisis del mismo.
¿De qué trata la obra?
Fiel a los cánones estilísticos del género (página 1: “Vamos a empezar esta aventura hablando acerca de ti. ‘¿De mí?’, te preguntarás, ‘¿Qué puedes saber tú de mí?’ Tienes razón, es muy probable que no te conozca en persona. Hay algo, sin embargo, que puedo decir de ti con toda certeza: eres ciudadano o ciudadana o lo serás pronto”), los siete capítulos se dedican a definir al ciudadano, sus derechos y obligaciones, la participación ciudadana, el Estado y la democracia, el poder ciudadano, las herramientas que tienen los ciudadanos para influir en las decisiones públicas y el reto de construir ciudadanos.
Al leer el libro, uno descubre que se va la mitad en juicios de valor y citas textuales; muchas de las últimas confusas y contradictorias entre sí. En ese esfuerzo se recurrió tanto a pensadores clásicos, activistas y políticos con diferentes enfoques e ideologías entre sí.
Por ejemplo, se dedican las páginas 154 a 163 para definir los instrumentos legales para influir en asuntos públicos: referéndum, plebiscito, iniciativa ciudadana, revocación de mandato, candidaturas ciudadanas o independientes, segunda vuelta y reelección. Aunque el debate no es concluyente sobre la bondad de mecanismos como la segunda vuelta y la experiencia comparada muestra el cuidado que se tiene que guardar al diseñar los procedimientos para el plebiscito, el referéndum y la revocación del mandato (2), el autor da por sentado que el futuro se basa en adoptarlos todos. Sin embargo cita sin contextualizar a un artículo escrito por Enrique Peña Nieto donde rechaza abiertamente la reelección inmediata. (3)
A continuación se analizarán algunos argumentos del libro bajo tres ópticas: el empoderamiento, la responsabilidad y la táctica.
Empoderamiento
Aunque repetidas veces se habla en el libro de la importancia de actuar como ciudadano, en ningún momento se dice por qué una persona debería de hacerlo aparte de recurrir al voluntarismo y los buenos deseos (página 65: “Pero, ¿para qué tomarse la molestia de serlo?, podría preguntarse alguien, con tantos problemas que tenemos que enfrentar. La respuesta es fácil: para ponernos a la altura de nuestra gran nación, México”).
A esto, ¿por qué le interesaría a una persona actuar como ciudadano? La mejor respuesta a la que se ha llegado es: cuando le cuesta serlo y tiene algo que perder si no lo es. El individuo va a pertenecer a un Estado cuando está dispuesto a renunciar al uso de la violencia para proteger su propiedad. Como parte del intercambio acepta pagar impuestos; empoderándolo a participar en las decisiones públicas. En breve, la ciudadanía conlleva derechos y obligaciones.
Sin embargo en ninguna parte del libro de Richter Morales se habla de pagar impuestos o derechos de propiedad. Esto llama todavía más la atención cuando se muestra promotor del Estado de bienestar, que requiere de tasas impositivas considerables. Lamentablemente no existe la “voluntad” en esto.
Responsabilidad
Uno de los rasgos más comunes en el discurso ciudadano, es la creencia que existen referentes o ideales absolutos para guiar la acción, comúnmente de orden moral. Esta es una constante del libro: suponer que hay un ciudadano estándar con preferencias iguales a los demás, sobre las cuales el Estado debe trabajar y los medios apegarse para informar desvinculados “de los partidos e ideologías” (página 113). Lamentablemente este tipo de pretensiones llevan a la imposición de los ideales por parte del gobierno y de ahí al totalitarismo.
En realidad no existe tal cosa como un ciudadano uniforme. Todos tenemos nuestros propios intereses, preferencias políticas, problemas y buscamos referentes informativos que se acerquen a las posturas adoptadas. Eso se llama pluralismo.
Lo anterior implica que el ciudadano debe saber discernir entre voces distintas, ponderarlas y sacar sus conclusiones. Sobre todo ser responsable de sus aciertos y errores. Por lo tanto el proceso de construcción de una ciudadanía nunca es lineal: habrá avances, retrocesos y (se espera) aprendizaje.
Tampoco se habla en el libro de estos temas: todo se resume a la identificación con una comunidad nacional en lo que, se reitera, tiene la persona en común con el resto de la población. Incluso se recurren a textos donde el individualismo es visto como una patología social (páginas 148-149).
Táctica
En su simplismo, la mayoría de los textos ciudadanos creen que las soluciones consisten en lo que llaman la “voluntad política”: un escenario donde todos los actores, especialmente los políticos, se dan cuenta del daño que han hecho y, en un acto de desapego y generosidad “hacen lo que se tenga que hacer” – sea lo que eso signifique.
Otro de los grandes argumentos de esta corriente es que se requiere mucha educación, especialmente cívica, frente a la disolución social. Si bien es deseable que esto ocurra, esta política arrojaría resultados a mediano plazo. Y es ahí donde se entra a un terreno que casi toda la literatura existente evita: las reglas del juego y su solidez. Para decirlo de otra forma, la reforma política.
Las instituciones, tanto las formales como las informales, son las normas de conducta en una sociedad y de esa forma reflejan la configuración de intereses beneficiados o afectados. Por lo tanto nadie va a mejorar un entorno si al hacerlo se afectan sus intereses a menos que se vean obligados a ello – y para eso se requiere de táctica para conocer las normas y generar alternativas de solución.
Si no hay un ciudadano estándar, los diversos intereses pueden no sólo ser distintos, sino en momentos compatibles y en otros contrarios a los de los demás. Por ello se necesita tener una agenda de reformas, tejer alianzas y saber cuándo presentarlas, a quiénes y cómo presionar: el cabildeo. Lamentablemente esta palabra está vetada en el imaginario ciudadano, al vérsele como una actividad que hacen los ricos y poderosos a espaldas de los demás. (4)
Aunque a todos nos gustaría pensar lo contrario, no existen soluciones fáciles e inmediatas. Eso corresponde más bien al pensamiento mágico. Todo arreglo institucional, además, generará efectos esperados e inesperados; pudiendo presentarse problemas que ni se imaginaban. Sin embargo para eso se requiere de una ciudadanía con juicio: para revisar estas normas y delinear planes de acción. No existen los buenos deseos en este juego.
Como he dicho en otros espacios, soy creyente de la ciudadanía organizada y sus capacidades. Es hora de definir los temas y separar aquellos conceptos y nociones que sólo llevan a hacer de este tipo de lecturas una forma de autoengaño.
@FernandoDworak
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