Espacio muy directo, por decirlo sin exagerar. Cálido y generoso de ideas variadas, salpicadas por el tiempo pasado, fugaz del presente y incierto futuro. Entra a este un mundo típico donde te sentirás tan cómodo y te mostraras tan autenticamente afectuoso comiendo con reyes como con mendigos..
martes, 1 de enero de 2013
El tiempo del miedo y de la espera siempre terminan, después queda apenas la reconstrucción o la derrota.
Tomado del libro de Elías, de Pablo Coelho
—Si tienes un pasado que no te deja satisfecho, olvídalo ahora. Imagina una nueva historia para tu vida, y cree en ella. Concéntrate sólo en los momentos en que conseguiste lo que deseabas, y esta fuerza te ayudará a conseguir lo que deseas ahora.
—. Recuerda las cosas buenas que hiciste; ellas te darán valor.
—Todo lo que podía suceder, pero no sucedió, termina siendo llevado por el viento y no deja ningún rastro. La vida está hecha de nuestras actitudes. Y existen ciertas cosas que Dios nos obliga a vivir. No importa cuál es la razón que tiene para esto y no sirve de nada hacer lo posible para que pasen lejos de nosotros, porque lo inevitable siempre sucede, pues es su voluntad.
—Si te detienes a reflexionar, te sentirás incapaz de hacer lo que quieres —
tu única salida es olvidar tu pasado de inseguridades y crear una nueva historia para ti mismo.
Todo ser humano, en algún momento, ve una tragedia cruzar por su vida; puede ser la destrucción de una ciudad, la muerte de un hijo, la separación de sus seres queridos, una acusación sin pruebas, una enfermedad que los dejaba inválidos para siempre. En ese momento, Dios lo desafía a enfrentarlo y a responder a Su pregunta: «¿Por qué te aferras tanto a una existencia tan corta y tan llena de sufrimiento? ¿Cuál es el sentido de tu lucha?»
Entonces, el hombre que no sabe responder a esta pregunta se conforma. Mientras que el otro, el que busca un sentido para la existencia, considera que Dios ha sido injusto y decide desafiar su propio destino. Es en este momento que otro fuego de los cielos desciende: no aquel que mata, sino el que destruye las antiguas murallas y da a cada ser humano sus verdaderas posibilidades. Los cobardes nunca dejan que su corazón sea incendiado por ese fuego; todo lo que desean es que la nueva situación vuelva rápidamente a ser lo que era antes, para poder continuar viviendo y pensando de la manera a la que estaban habituados. Los valientes, en cambio, prenden fuego a lo que era viejo y, aunque a costa de un gran sufrimiento interior, abandonan todo y siguen adelante. « Los valientes siempre son obstinados.»
Desde el cielo, el Señor sonríe de contento, porque era esto lo que Él quería, que cada uno tuviese en sus manos la responsabilidad de su propia vida. Al fin y al cabo, había dado a sus hijos el mayor de todos los dones: la capacidad de escoger y decidir sus actos.
Sólo los hombres y mujeres con la sagrada llama en el corazón tienen el valor de enfrentarlo. Y sólo éstos conocerán el camino de vuelta hasta Su amor, pues entienden finalmente que la tragedia no era un castigo, sino un desafío.
Mucho tiempo atrás, el patriarca Jacob había acampado durante la noche. Alguien entró en su tienda y luchó con él hasta el nacimiento del sol. Jacob aceptó el combate aun sabiendo que su adversario era el Señor. Al amanecer, aún no había sido vencido; y sólo detuvo el combate cuando Dios aceptó bendecirlo.
Durante aquella noche, un hombre entró en la tienda de Jacob y luchó con él hasta el amanecer. Viendo que no podía vencerlo, le dijo: «Déjame ir».
Respondió Jacob: «No te dejaré ir si no me bendices».
Entonces el hombre le dijo: «Como príncipe, luchaste contra Dios, ¿cómo te llamas?»
Jacob dijo su nombre, y el hombre respondió: «De ahora en adelante, te llamarás Israel».
Esa historia había sido transmitida de generación en generación para que nadie jamás olvidara que a veces era necesario luchar contra su propio Dios.
Convéncete de saber lo que quieres, no te comportes igual que aquellos que nunca han tomado una decisión importante en su vida
huye de la duda. De la derrota. De los momentos de indecisión, el Señor es generoso y te conducirá hasta el abismo de lo inevitable, para mostrarle que el hombre precisa escoger y no aceptar su destino.
Hace muchos, muchísimos años, una noche igual que ésta, Jacob no dejó que Dios partiese sin bendecirlo. Fue cuando el Señor le preguntó: «¿Cómo te llamas?»
Ésta era la cuestión: tener un nombre. Cuando Jacob respondió, Dios lo bautizó con el nombre de Israel. Cada uno tiene un nombre de cuna, pero tiene que aprender a bautizar su vida con la palabra que eligió para darle un sentido.
A veces es preciso una nueva solución para un problema nuevo. Dios es infinito en su misericordia e implacable en su rigor con aquellos que no tienen el valor de atreverse.
El tiempo del miedo y de la espera siempre terminan, después queda apenas la reconstrucción o la derrota.
Como Jacob, tú también puedes escoger un nombre . Reconciliar, Sabiduría, Amante, Peregrino, libertad… hay tantas posibilidades como el número de estrellas en el cielo, pero cada uno tiene que dar un nombre a su vida.
Levántate y reza:
«Lucha contra Ti, y no te avergüences. Y descubre que estas en este camino porque así lo deseas, y no porque te fuera impuesto por tus padres, por las tradiciones de tu tierra o por Ti mismo.
Y grita:
»A Ti, Señor, me gustaría retornar en este instante. Quiero alabarte con la fuerza de mi voluntad, y no con la cobardía de quien no sabe escoger un camino diferente. Mientras tanto, para que me confíes Tu importante misión, tengo que continuar esta batalla contra Ti, hasta que me bendigas».
Dios los bendiga a tod@s.
¡FELIZ AÑO NUEVO 2013!...
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